Ante las barreras para acceder a terapia, surgen espacios comunitarios deapoyo emocional en Cali.
El acceso a servicios de salud mental continúa siendo limitado para amplios sectores de la población en Colombia, especialmente para mujeres que enfrentan múltiples formas de violencia y sobrecarga emocional. En este contexto, iniciativas comunitarias como el Círculo de Amix han comenzado a consolidarse en Cali como alternativas de acompañamiento psicoeducativo.

Creado en 2024, el Círculo de Amix ofrece encuentros gratuitos orientados al fortalecimiento emocional de mujeres, en respuesta a las dificultades de acceso a atención psicológica.
Según datos del contexto nacional, la atención psicológica particular puede representar un costo elevado, lo que restringe el acceso continuo a procesos terapéuticos. Frente a esta realidad, proyectos autogestionados buscan ofrecer herramientas básicas de educación emocional.
En Colombia, el acceso a servicios de salud mental continúa siendo limitado para muchas personas. Según el Ministerio de Salud, el 66,3 % de los colombianos afirma haber enfrentado algún problema relacionado con su bienestar psicológico a lo largo de su vida. Frente a esta realidad, en Cali han comenzado a surgir iniciativas comunitarias que buscan ofrecer espacios de acompañamiento emocional, como el Círculo de Amix.
El Círculo de Amix fue creado el 22 de diciembre de 2024 y se realiza el último sábado de cada mes a las 3:00 p.m. en Casa Corona, un espacio que alberga emprendimientos liderados por mujeres. La iniciativa se define como un encuentro sororo y psicoeducativo orientado al crecimiento emocional.
De acuerdo con su organizadora Melany Salas, el objetivo es democratizar la salud mental mediante espacios gratuitos donde se trabajan herramientas de inteligencia emocional como el manejo de la culpa, la regulación de la ira y el autocuidado. El proyecto cuenta con el apoyo voluntario de una profesional en psicología y actualmente se encuentra en proceso de formalización, con el propósito de sistematizar sus dinámicas y generar mecanismos de seguimiento para las participantes. Sus impulsoras sostienen que el fortalecimiento de redes de apoyo entre mujeres puede contribuir a la prevención de violencias basadas en género, particularmente aquellas de carácter psicológico que suelen permanecer invisibilizadas.
Aunque el espacio no reemplaza procesos clínicos de terapia, sus organizadoras lo plantean como un complemento accesible que promueve el bienestar emocional colectivo. El surgimiento de este tipo de iniciativas evidencia tanto la necesidad creciente de atención en salud mental como las limitaciones estructurales para acceder a ella. En medio de ese escenario, propuestas comunitarias comienzan a ocupar un lugar relevante en la conversación sobre bienestar emocional y prevención de violencias.



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